Tres visiones sobre la generación beat en el cine

Kill your darlings generación beatHacia finales de los años cuarenta, en EEUU surge una camada de  escritores con una marcada postura contra lo que se consideraban los valores establecidos de la cultura norteamericana. La generación “beat”, de ellos hablamos, se caracterizó por una gran influencia de la cultura oriental, una sexualidad abierta, el uso de todo tipo de drogas y un marcado gusto por la música de Jazz.

El término “beat” era rechazado por los autores, que no querían ningún tipo de identificación genérica, pero por influencia de los medios de comunicación el movimiento literario terminó denominándose así. Si hay que destacar a algunos de los más importantes miembros de este grupo, debemos referirnos a tres autores ineludibles: Allen Ginsberg, que con su poemario “Howl” (El aullido) dio el puntapié inicial del “beat”, logro que comparte con Jack Kerouac, quien logró una radiografía, tanto del movimiento como de sus integrantes, con su emblemática novela “On the road”, en donde las figuras de sus amigos y compañeros de viaje estaban apenas disimuladas bajo los seudónimos de los protagonistas. El último de los integrantes a destacar y quizás quien con su obra soportó mejor el paso del tiempo es William Burroughs, a quien  debemos dos de las grandes novelas del siglo pasado, “Expreso nova” y “El almuerzo desnudo” (esta última llevada al cine por el canadiense David Cronenberg).

Hacia mediados de los cincuenta casi todos los integrantes de este grupo se trasladaron a la ciudad de San Francisco en donde bajo su directa  influencia surgió el movimiento hippie. Si bien los ecos de la generación beat nunca se apagaron del todo, basta escuchar a músicos como El gran Bob Dylan ([i] ) o el neoyorkino Lou Reed, para darnos cuenta de su fuerte influencia, es llamativo que en los últimos tres años se han filmado, con diferentes logros artísticos, tres películas sobre este movimiento. Vamos por partes.

En el año 2010 se estrena “Howl” de Rob Epstein y Jeffrey Friedman. En esta cinta el actor James Franco le daba vida a uno de los animadores por excelencia de la generación beat, el poeta Allan Ginsberg, que con un solo poema, el que le da nombre a la película, iba a poner patas para arriba a las letras estadounidenses en la década del cincuenta. La película es cuanto menos curiosa en su estructura, que presenta básicamente tres líneas argumentales: La vida del  poeta, relatada por él mismo, la lectura del poema representado a través de animaciones y la más interesante, la del juicio por obscenidad al que es sometido el editor de Ginsberg por la publicación del célebre poema. El problema con este film es que después de unos prometedores primeros veinte minutos las líneas argumentativas abiertas jamás llegan a cuajar en un todo coherente dejando que la cinta naufrague a la deriva sin despertarnos demasiado interés hasta su finalización.

Dos años después de “Howl” la generación beat va a ser nuevamente evocada en el cine a través de “On the road”,  que adaptaba el mítico libro de Jack Kerouak, dirigida por el brasilero Walter Salles, realizador de la celebrada “Diarios de motocicleta”.

Esta era una de las películas más esperadas por los fanáticos del movimiento “beatkin”. Kerouac consideraba que su libro era un texto ideal para ser llevado a la pantalla; A poco de ser editado el escritor prácticamente le rogó a Marlon Brando que comprara los derechos y filmara una película en la que él fuera su protagonista. Brando jamás le hizo caso y tenía razón, “On the road” relata la interminable sucesión de viajes de sus protagonistas y en el texto no hay una estructura medianamente clásica en la cual anclarse para realizar un guión, que permitiera realizar una película legible por aquellos años. De todos modos, por tratarse de un texto permanentemente leído siempre estuvo presente el interés por que en algún momento fuera llevado al cine. En los años setenta los derechos del libro fueron adquiridos por Francis Ford Coppola, quien por problemas presupuestarios nunca llego a realizar el film. Éste finalmente cedió los derechos a Salles, oficiando como productor y así fue que la primera adaptación de “On the road” llegó a la luz. El resultado es un verdadero fracaso. Un casting desafortunado, una dirección errática y un guion que hace agua por todos lados logra que la película  se convierta en una experiencia tortuosa. Sus poco más de dos horas de duración se hacen eternas y salvando su excelente fotografía y su ajustada banda de sonido, debida al argentino Gustavo Santaolalla, poco es lo que se puede rescatar de la cinta.

Con mejor suerte que las dos anteriores, por lo menos en cuanto a resultados, corre “Kill you darling”, película de 2013 dirigida por el debutante John Krokidas. Esta película parte de un hecho real, el asesinato pasional de David Kammerer a manos de uno de los precursores del movimiento beat Lucien Carr, y por el que terminaron en la cárcel bajo la acusación de asesinato tanto Carr como Kerouac y Burroughs. Lo interesante de esta película, hasta aquí lo mejor que se ha filmado sobre el movimiento Beat, es que el género policial se utiliza como excusa para hacer un ajustado retrato del movimiento y sus integrantes. Diálogos inteligentes, personajes bien presentados, y una trama ajustada hace de esta película una experiencia disfrutable que nos acerca a los primeros beatkins cuando todos eran estudiantes universitarios y lejos estaban aún de pensar que iban a cambiar el mundo a fuerza de excelentes libros, alcohol, drogas, sexualidad desenfrenada  y filosofía importada de oriente.

 


([i] ) https://www.youtube.com/watch?v=UIDJKwXTU04

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