Sarmiento, Paka Paka y la sacralidad del panteón liberal

Sarmiento, Paka Paka

Algunas reflexiones acerca de la historiografía liberal y la figura de Sarmiento surgidas a raíz de la polémica desatada con motivo de una caricatura realizada por el canal educativo Paka Paka.

• La entronización de Sarmiento en el panteón de los próceres nacionales, lejos de ser acción natural o una “verdad” histórica indiscutible, es producto de una de las operaciones políticas y de adoctrinamiento más profundas y prolongada que tuvo lugar en nuestra república y que empezó a tomar forma a partir de las últimas décadas del siglo XIX.

• A raíz del éxito del programa de la denominada generación del´80 y habiendo alcanzado el país cierta estabilidad en el plano económico, político e institucional, tanto la clase gobernante como el aparato del estado estaban libres para dedicarse a fijar los componentes “ideales” que eran imprescindibles para consolidar este proceso. Dos iban a ser las piezas fundamentales para alcanzar este objetivo: La construcción de una identidad nacional oficial que iba a actuar de freno a la corriente inmigratoria y la constitución de un sistema educativo coherente y unificado en todos los niveles.

• Dentro de este trazado, la historia estaba llamada a tener un lugar privilegiado, al fundamentar una tradición, que sería utilizada para demostrar una preexistencia de una supuesta identidad nacional y fundamentar la legitimidad de las instituciones estatales y el régimen político que las sostenía. La revolución de mayo, las luchas por la independencia, la guerra contra el “tirano Rosas”, la organización nacional y sobre todo la labor civilizadora de Bernardino Rivadavia, Bartolomé Mitre y Domingo Sarmiento iban a ser los hitos fundantes de la nacionalidad y el estado, y a su vez servirían de motor legitimizador de la clase que detentaba el poder. Dentro de este panteón, también iban a tener lugar, previamente deformados o vaciados de contenido San Martín, Belgrano y Alberdi. Los “grandes hombres de la historia” fueron a decir de Galasso “artífices de una Argentina blanca y europeizada, desvinculada del resto de América Latina, construida a través de un proceso histórico resistido por las masas bárbaras y los caudillos, que no comprendieron el proceso de civilización que nos asemejaría a los grandes países del mundo.” En este contexto era imprescindible dar un lugar preponderante a la figura y a la ideología sarmientina traducida en el lema “Civilización o barbarie”. Es bajo este signo que los caudillos y las luchas populares pasan a identificarse con la barbarie, el atraso, el antiprogreso, lo reaccionario y la historia pasa a convertirse en política, legitimizando la lucha de las clases oligárquicas contra las populares.

• En torno a un puñado de hechos y de nombres cuidadosamente seleccionado pudo edificarse un culto a los héroes que el estado adopto y difundió, estableció y reprodujo a través de programas escolares, nombres de ciudades, de calles, papel moneda y la edificación de monumentos que iban a encontrar en la historiografía oficial las bases de dicho culto.
El ciudadano argentino, que iba a ser identificado por la clase dominante como un sujeto en formación, debía por ende recibir el impacto del relato histórico ya desde la escuela primaria, también el servicio militar obligatorio y una serie de festividades patrióticas con fecha fija que fueron concienzudamente establecidas y reglamentadas entre 1908 y 1910 a las puertas del primer centenario de la patria.

• Este canon histórico, del que Sarmiento sería uno de los mayores beneficiados, comenzaría apenas terminada la “organización nacional”, se asentaría como instrumento de dominación durante el periodo de la generación del 80 y se transformaría en una política de estado a comienzos del siglo XX.

• El relato histórico liberal es puesto en duda cuando lo es también el sistema político y económico que la propiciaba, debido esto, entre otras cosas a las crisis cíclicas del sistema capitalista que marcaron a fuego gran parte del siglo XX. Es así que durante las primeras décadas de este siglo el revisionismo, otra corriente histórica, va a acabar con el liberalismo historiográfico, para desaparecer el mismo poco tiempo después, tras eliminar al contendiente que posibilitaba su propia existencia dando lugar a nuevas corrientes históricas que pugnarán por imponer su visión del pasado nacional.

• Sin embargo, el liberalismo nunca fue vencido del todo; creador de un fuerte imaginario colectivo, asentado en proyectos políticos que dominaron casi todo el siglo XX y potenciado por la poca adaptación del sistema educativo ante los cambios pedagógicos, vemos como cada tanto renace de sus cenizas.

• La sobreactuación ante los cuestionamientos a una figura histórica realizados por un programa infantil es un preocupante síntoma de ello.

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