Sangre, monstruos y vampiros bajo el gobierno de Rosas


Gabo FerroSeguramente no muchas personas en nuestra provincia  conocen a Gabo Ferro, un cantautor porteño dueño de una poética particular y una profusa discografía.  De los pocos que lo conocen una gran cantidad de  ellos ignora que Ferro, además de un notable músico es un excelente historiador, y  de los que lo saben, menos aún habrán leído  su obra “Barbarie y civilización; Sangre, monstruos y vampiros durante el segundo gobierno de Rosas” uno de los libros más interesantes y excéntricos con los que cuenta la historiografía cultural en nuestro país, para tratar de superar esta falencia escribimos la siguiente nota.

La Historia Cultural se vincula con las representaciones, los aspectos simbólicos y la vida cotidiana. Es un campo que rescata a los marginados de la historia: los sectores populares. La historia cultural solo es posible si los fenómenos culturales son explicados recurriendo a aspectos sociales, ideológicos, conductuales, económicos, políticos, simbólicos y mentales y a su vez, estos aspectos también requieren de la cultura para comprenderse.

Se trata de una historia que aunque se ha abordado desde hace más de un siglo,  su renovación epistemológica y metodológica es relativamente nueva, de hecho el término Historia Cultural comenzó a utilizarse de manera común a partir de la década de 1970, sobre todo para definir los trabajos de historiadores ingleses y franceses

Desde el prologo del libro, el investigador José Burucúa empieza señalando que “desde el tembladeral en el que entraron las ciencias sociales en general y la historia en particular a partir de la critica foucaltiana de sujeto histórico, civilización progresiva de las sociedades modernas y de relato unificado y continuo de la historia, las cuestiones culturales volvieron a ocupar un lugar fundamental dentro del relato histórico”, y es dentro de este discurso historiográfico, la historia cultural, en el que se desarrolla el trabajo de Ferro.

A través de sus bien fundamentados cuatro capítulos Barbarie y civilización se propone analizar en profundidad el imaginario rioplatense del siglo XIX, y los resultados de este análisis son notables; Los monstruos, en cualquiera de sus expresiones, los vampiros, y sobre todo el uso de la sangre como metáfora política era utilizada en forma abundante tanto por el mismo Rosas, como por sus opositores. Nadie duda del baño de sangre real, concreto, que vivió Buenos Aires, durante el periodo rosista, pero se le ha prestado en la historiografía en general poca atención a que el mismo tenía un correlato simbólico.

Es en el análisis de este correlato en donde va a encontrar su originalidad el trabajo  de Ferro. El historiador  va hacer hincapié en un aspecto dejado de lado: las figuras de lo monstruoso y la sangre, que van a circular bien a través de un selecto grupo de libros traídos de la Europa romántica o mediante periódicos y panfletos de amplia circulación y que van a condicionar, a posteriori,  la manera en que debía pensarse este periodo histórico.

Rosas fue uno de los primeros políticos que pensó la forma de mantener alerta y estimulada a una sociedad. Esto lo va a lograr a través de una serie de consignas y slogans de probada llegada y de una serie de imágenes impactantes. Les va a ofrecer a  esta sociedad no tan solo un enemigo, sino una tipología del enemigo, les otorga una causa y fundamentalmente crea un discurso prodigo en metáforas sangrientas. Sus enemigos por otro lado van a responder con las mismas armas e igual de sangriento va a ser su contra discurso, y es así que el Buenos aires se va a teñir de un rojo que va a trascender el color de la divisa de los federales. La sangre tanto real como metafórica que inunda el Rio de la Plata, se va a hacer presente en el discurso que recorre las calles, las iglesias, los espacios públicos y privados, la vida cotidiana y fundamentalmente la prensa, tanto rosista como unitaria.

Luego de   Caseros, con la derrota de Rosas, estas imágenes sangrientas funcionaran como ideas rectoras de un riguroso soporte de ideológico, levantado por los padres fundadores de la patria, que erigieron la figura de “la fiesta del monstruo” como oposición a la argentina civilizada, de las cuales se consideraron sus hacedores y sobre la que se construyo todo el discurso historiográfico argentino.

El libro de Gabo Ferro es una nueva mirada acerca de uno de los períodos más profusamente estudiado y debatido de la historia argentina, pero es uno de los pocos que trata temas que no habían sido tenidos en cuenta anteriormente, y esto no es poco mérito.

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