La educación de EEUU en «Esperando a Superman»


waiting_supermanCuando hace casi siete décadas el escritor norteamericano Jerry Siegel y el artista canadiense Joe Shutter, crearon su personaje “Superman” y lo vendieron a Detective comics Inc. por solo 130 dólares, estaban lejos de saber que no solo estaban inaugurando un nuevo género, el de los superhéroes, también le estaban dando al mundo un icono que no pocas veces se utilizo como símbolo modélico de la sociedad norteamericana.

El personaje que debe su fama al comic, pronto pasó a la radio y a la televisión y de ahí al cine había un solo paso: “Adventures of Superman”, la serie de TV que se emitió entre 1952 y 1958 protagonizada por George Reeves, se reforzó  con un episodio piloto que fue presentado en las salas de cine como “Superman and the mole man”.

El personaje haría su reentrada a los cines en 1978, con  “Superman” del director Richard Donner, protagonizada por  Cristopher Reeve. De este film surgieron tres secuelas, que no brillaron por la originalidad de sus nombres:Superman 2 (1980), “Superman 3 (1983) y “Superman 4 (1987). De a poco el personaje, al menos para el cine, fue perdiendo interés a manos de los superhéroes de la empresa Marvel, competidora de la D.C., quien tenía sus derechos de explotación del hombre de acero. Tras algunos intentos fracasados de reflotar la franquicia, recién en el 2013 “Man of the steel”, de Zack Snyder parece haberle dado nuevamente un poco de aire.

“Esperando a Superman” la película que nos ocupa, pese a su nombre no es un film más sobre superhéroes, sino un documental que intenta dar un pantallazo del  desastroso estado en el que se encuentra, según sus creadores, la educación primaria pública en los EEUU. El director de la película es Davis Guggenheim, creador del multipremiado “An Inconvenient Truth”, quien también cumple la función de guionista, y tal vez el dato más llamativo de la cinta, cuando uno mira los créditos,  es que su productor es el mismísimo Bill Gates.

La película comienza narrando en primera persona, las preocupaciones de un chico de una zona marginada de EEUU, que ama las historietas, cuando su madre irrumpe en su cuarto y le revela no tan solo que Superman no existe, sino que jamás un superhéroe de ningún tipo vendrá a ayudarlo en sus problemas. De ahí en más el documental pone en el centro del debate la educación pública de EEUU Vamos a aclarar que aunque no se toca el tema se deja entrever que la educación privada es mejor. De todos modos quienes no tengan para desembolsar los más de 8000 dólares anuales que cuesta un colegio privado, o sea los sectores de menos recursos, están obligados a optar por la enseñanza pública.

Durante dos horas el documental pretende mostrar el problema, detectar las causas y ofrecer soluciones. Ninguna de las tres cosas consigue, quizás por la superficialidad de sus diagnósticos,   aunque el intento es válido. Según las cifras mostradas en el film, el presupuesto por alumno se ha triplicado en los últimos años y pese a eso el índice de calidad de la educación no solo no ha aumentado sino que ha disminuido. Se han realizado una serie de reformas, normativas, y diversas leyes complementarias y nada parece funcionar. ¿Por qué? La película apunta a tres grandes causas que ocasionan las dificultades: En primer lugar una burocracia kafkiana, un laberinto de dependencias, secretarías, funcionarios, secretarios y etcéteras que se ha fosilizado e impide cualquier cambio. Segundo los gremios de los maestros, que originados después de la segunda guerra mundial para defender los interese de sus afiliados, en este momento se ha transformado en una roca inamovible que obstaculiza el camino de una educación de calidad, sostenida por los cuantiosos aportes periódicos a las arcas de los partidos demócratas y republicano, que impide que se pueda despedir a un maestro por reprobable que sea su labor. El tercer problema es una consecuencia del anterior, el sindicato logra que los malos maestros se atornillen a  sus cargos de los que no se van hasta su retiro, impidiendo con esto que los docentes con vocación ocupen sus cargos.

Las soluciones para Guggenheim estarían básicamente fuera del sistema: en métodos de enseñanza poco probados, como las escuelas experimentales o charters (en este punto contacta con la película argentina “La educación prohibida”), básicamente porque estas, al poder saltearse los convenios colectivos pueden echar a la calle sin más preámbulos a los malos docentes para quedarse con los buenos premiándolos con mejores salarios en función a su productividad. La película, con una ingenuidad digna de mejores causas se pregunta cómo es posible que un mal profesor cobre igual que uno bueno dejando de lado la de cómo es posible  que las instituciones de formación no garanticen la excelencia de sus egresados.

Mas allá de una mirada ingenua acerca de un problema complejo, “Esperando a Superman” es una película interesante aunque mas no sea por tomar como eje de debate, el serio problema de la educación primaria de los EEUU, que si lo vemos bien y salvando las distancias  no difiere en nada del de nuestro país. Para terminar debemos decir, ya desde lo cinematográfico, que el film adolece de una mirada de maestro ciruela, una reiteración molesta en su discurso y una falta de humor (David Guggenheim parece ser un pariente serio de Michael Moore) que lastran seriamente el avance de la película.

FICHA DOCUMENTAL.
“Waiting for Superman” de Davis Guggenheim.
Ficha Técnica:

DIRECCIÓN: Davis Guggenheim.
GUIÓN: Billy Kimball, Davis Guggenheim.
AÑO: 2010
PAÍS: Estados Unidos.
PRODUCCION: Electric Kinney Films, Participant Media.
DIRECTOR DE FOTOGRAFIA:
FOTOGRAFÍA: Bob Richman, Erich Roland
MÚSICA: Christophe Beck

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