España: en las escuelas públicas, ahora cada quien lleva su cruz

Un juez obligó al colegio público Macías Picavea de Valladolid, a retirar los crucifijos de aulas y espacios comunes. Culminaba así una iniciativa de un grupo de padres que desde hacía tres años infructuosamente exigía esa acción por parte de las autoridades de la instiución educativa.

A partir de ésto, el Grupo Socialista de las Cortes de Castilla y León exige a la Junta que los efectos de esta sentencia se extiendan, de oficio, a todos los centros públicos de esta comunidad. «Esta es la única forma de que se tutelen los derechos de las familias que no profesan la religión católica», dijo la portavoz del grupo, Ana Redondo.

El juez sentencia que «la decisión del Consejo Escolar del colegio Macías Picavea, vulnera los derechos fundamentales reconocidos en los artículos 14 y 16 , apartados 1 y 3, de la Constitución Española», que garantizan derechos fundamentales como «la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y comunidades». De hecho, la sentencia recuerda que el Estado no puede concurrir en calidad de sujeto de actos o actitudes de signo religioso, aludiendo a «la laicidad y neutralidad del Estado».

Hay antecedentes en España en relación a situaciones como ésta: En 2002 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid determinó que los consejos escolares (que en el caso del Macías Picavea se negó a atender la petición de un grupo de padres y quitar los crucifijos) no tenían entre sus atribuciones la de decidir sobre si quitar estos símbolos; por lo que el centro debía, tal y como solicitaban los padres, retirar los crucifijos.

En Andalucía, el Defensor del Pueblo en la comunidad solicitó que se retiraran estos símbolos cuando hubiera una sola petición para ello, para garantizar «el respeto al derecho de libertad religiosa». En Aragón la Consejería de Educación determinó que los materiales que pueden presidir las aulas e instalaciones no deben tener sentido confesional.

Se ha dado, sin embargo, un desencuentro argumentativo que no deja de parecer intencionado: Se alzaron algunas voces en contra de esta sentencia que no apuntan en contra de otras confesiones, cuyo derecho es el que se dice tutelar, sino que atacan lo que consideran el origen ideológico de la misma, es decir, el laicismo del estado liberal moderno y también el supuesto ateísmo del gobernante PSOE.

Luis Carbonell, presidente de Concapa, la asociación de padres católicos, calificó ayer de «desafortunada» la sentencia del juzgado de Valladolid. «Es una prueba más del laicismo radical. Europa está edificada sobre la base de la cultura cristiana y el crucifijo es un símbolo de esa cultura». Del mismo modo se manifestó el portavoz del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia, Pablo Rodríguez. En su opinión, con esta sentencia «se transforma una cuestión cultural y de hábito social en un instrumento para la contienda. Se trata de una manifestación más de laicismo».

Los símbolos religiosos son para el portavoz del Centro Jurídico Tomás Moro, Javier Pérez-Roldán, «parte de nuestra historia. Por tanto, si queremos hacer colegios neutros tampoco deberíamos hacer referencias políticas ni morales. Y si hacemos esto vaciaríamos todo de contenido».

De todos los que se manifestaron en contra de la medida, la declaración más extraña es la de Manuel de Castro, secretario general de las escuelas católicas Fere-Ceca, quien rechazó «el afán por retirar símbolos que representan el sentir religioso de la mayoría de los que asisten a clase bajo el pretexto de respetar a una minoría»  Y concluyó «Ese no es el camino hacia la tolerancia».

Fuentes: EFE, El País, ABC

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Gustavo Ernesto Carrizo

Experto en Implementación de Proyectos de e-Learning (Universidad Tecnológica Nacional), se desempeña como asesor en temas relacionados con Internet y desarrolla y administra distintos sitios web institucionales.

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