“Watchmen” (los vigilantes): ejercicio de historia contrafáctica de Zack Snyder



WatchmenA fines de la década del 80, uno de los grandes guionistas ingleses de historietas, Alan Moore junto al dibujante Dave Gibbons daban a luz a uno de los comics más impactantes del siglo pasado: “Watchmen”. Moore se había propuesto crear, según sus propias palabras, “una especie de Moby Dick del comic”, esto es, una obra trascedente, con peso e intensidad propia. Para el titulo recurrió a una cita de la Sátira seis de Decimo Junio Juvenal (siglo I-II)  “quis custodiet ipsos custodes” traducido en la historieta, a través de los grafitis que dominan las viñetas, como “Quien vigila a los vigilantes”

Preguntado Moore acerca de cómo haría para adaptar esta obra al cine respondió: “Simplemente, no lo haría”. Es tema bien conocido en el medio cinematográfico la desconfianza del guionista a la hora de trasladar sus obras a la pantalla. Retiro su nombre de los créditos de “V de venganza”, “Desde el infierno” y “La liga de los caballeros extraordinarios” e invariablemente de todas las películas basadas en alguna de sus historias.

A mediados del 2000, Zack Snyder, el notable director de la remake de “El día de los muertos”, el clásico de George Romero, anunciaba que empezaría con la preproducción del comic de Moore. La noticia fue recibida con desconfianza; el temor más grande entre los fanáticos es que infantilizara en su traslado a la pantalla un comic que en algunos aspectos marcaba el fin, por lo menos en cuanto a alcance masivo se refiere, de la historieta como territorio adolescente.

En el 2009 se estrena la película, como era de esperarse con el enojo de Moore, que ya antes de ver los resultados había exigido que su nombre no figurara en los créditos. Contra todos los pronósticos los resultados fueron notables “Watchmen” no solo una de las mejores adaptaciones de un comic al cine, sino que también la película de Snyder, es un estupendo ejercicio de historia contrafactica o ucronía.

Para que exista la historia contrafáctica antes debe existir una pregunta, y una vez realizada la misma se debe desarrollar una hipótesis. Ejemplo: ¿Que hubiera sucedido si Aníbal el cartaginés hubiese derrotado al imperio romano? Si nosotros nos planteamos esta pregunta un innumerable abanico de posibilidades se nos abre y de acuerdo a nuestra capacidad de análisis está la habilidad de  desarrollarlas o no. En “Watchmen” la pregunta esta realizada y asistamos a un mundo ya ucrónico.

Cuando el film comienza corren los años 80 en EEUU y la guerra fría está en su apogeo. Norteamerica gano en Vietnam, Richard Nixon ejerce su cuarto mandato presidencial, y el  reloj manejado por científicos  que marca el tiempo hipotético antes de una guerra nuclear entre EEUU y Rusia avanza veloz ante la indiferencia de ambos gobiernos, que simplemente se limitan a redoblar sus amenazas. Un grupo de hombres y mujeres enmascarados, los vigilantes, que surgen antes de la segunda guerra mundial, con la venia de Washington para combatir al crimen, a esta altura, en un estado totalitario y con una fuerte hipótesis de conflicto contra un enemigo claro, ya  no resultan útiles y han sido declarados, a través de una enmienda, fuera de la ley por las autoridades. Algunos se reciclan trabajando como sicarios para la CIA, (El comediante), otros desaparecen en el anonimato (Búho nocturno y Espectro de seda), otros descubren su identidad oculta y se dedican a los negocios (Ozymandias) y otros finalmente se resisten a acatar la orden y siguen trabajando desde la ilegalidad (Rorschach). El único de los vigilantes con superpoderes (Doctor Manhatan) mientras tanto realiza experimentos físicos en un laboratorio, cada vez más alejado de su propia humanidad. Una noche el comediante aparece muerto, asesinado en su departamento, y Roschach, el único de los enmascarados que sigue trabajando desde la oscuridad concluye que esta muerte no es casual y que tal vez marque el comienzo de la caza a los vigilantes. Cuáles son las razones de la muerte de El comediante, en que va a concluir la amenaza de guerra nuclear, y cuál es el papel que van a jugar los vigilantes en la misma, es la historia de la película.

Imposible contar más sin caer en algún tipo de revelación que impida el disfrute del espectador, de una película brillante en su desmesura. En Watchmen casi no hay acción dentro de los parámetros que una adaptación de comic requiere, pero la excelencia de la puesta en escena, el contundente casting, la hermosa fotografía y la ajustada banda de sonido (magnifica muestra de sintaxis cinematográfica es la escena de los títulos, en donde se nos muestra la historia de los vigilantes, a través de fotos fijas, al compas de “Los tiempos están cambiando” de Bob Dylan) funcionan a la perfección dentro de lo que es una adaptación ejemplar.

Si bien en la película, que dura más de dos horas, Snyder ha tratado de respetar a rajatabla el comic de Moore, es inevitable que algo se pierda en el camino. En este caso son las largas parafraseadas filosóficas que inundan la historia original; pero ya se sabe, el cine es imagen, no palabras y después de todo aún esperamos la versión en blue ray,  con el corte del director, que amenaza editarse con cerca de 250 minutos de duración. Mientras tanto recomendamos a los historiadores, que fatigan las aulas con idiotizantes películas pseudohistoricas que pretenden dar un conocimiento del que carecen a través de un pacto de aburrimiento con sus alumnos, que se acerquen a “Watchmen” para presenciar una clase maestra de historia contrafáctica. No se van a arrepentir.

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