Paros docentes en la Argentina: entre la vocación de enseñar y la necesidad de comer

A raíz de un debate en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), hubo una amplia repercusión sobre las palabras del Viceministro de Educación argentino, Alberto Sileoni, quien afirmó que Argentina lidera el ranking de conflictos docentes con huelgas en la región.

El diario LA NACIÓN, con la firma de Mariano de Vedia, publica cifras “alarmantes” acerca de los paros docentes en la Argentina y más allá de la seriedad del problema, el tratamiento de la noticia es elocuente respecto de lo que algunos medios insisten en exponer: las huelgas docentes deben cesar sin más.

Bajo el irónico título de “Una singular vocación por los paros”, en obvia alusión a la tan apreciada (por el discurso oficial) “vocación docente”, de Vedia expone un panorama acerca de la conflictividad laboral de los trabajadores de la educación en la Argentina. Se toman cifras del Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas (OLPED) y el Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEPP).

Mediante extrañas asociaciones, LA NACIÓN, a través de la pluma de de Vedia, nos recuerda que los paros docentes suman una cifra que coincide con la resolución que enfrentó al Gobierno de Cristina Fernández con “el campo”: 125. Como recurso histriónico es efectivo: para un lector de La Nación, que en el tercer párrafo de una nota sobre cifras acerca de cuestiones educativas (¡estatales!) comienza a cabecear y perder interés, la alusión a la resolución 125 lo alerta. Un vago aroma a bosta de vaca, rugido de tractores y vapores de glifosato recupera el interés al menos por unos minutos.

Luego de esta digresión numerológica, llegamos a un análisis más curioso aún: de Vedia indica que en el país se perdieron, durante el año 2007, 350 días de clases (cuando el lector se asusta, aclara que esto es sumando los distintos paros en las distintas provincias) y finalmente, tomando conclusiones del CEPP, muestra que los conflictos se nacionalizan a pesar de que las provincias son las encargadas de pagar sueldos (se nacionalizan, al igual que la suma de días de clase perdidos, argucia en la que de Vedia unificó al «niño argentino» y «el día de clase nacional», ya sea en el Impenetrable chaqueño o en el Nacional Buenos Aires) . Finalmente, rescata las conclusiones del informe del CEPP, según las cuales, los sueldos docentes concentran el grueso de la inversión en educación. Por supuesto, en el mismo párrafo se usan las frases “inversión educativa” y “gasto salarial”.

Lea Una singular vocación por los paros

Posts Relacionados:

Gustavo Ernesto Carrizo

Experto en Implementación de Proyectos de e-Learning (Universidad Tecnológica Nacional), se desempeña como asesor en temas relacionados con Internet y desarrolla y administra distintos sitios web institucionales.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.