Pakistán: ¿Un guardaespaldas educado?

No es nueva la estrategia de Occidente de inyectar recursos militares y culturales en las fronteras geopoliticas clave. Pakistán, a partir de su alianza con el Reino Unido y Estados Unidos, se ha convertido en una virtual plataforma de ataque a los «rebeldes» de la región, pero a la vez, es necesario afianzar la colonización pedagógicamente, con aportes a la educación de quienes deben empuñar las armas a favor de los intereses «globales».

Gran Bretaña duplicará su asistencia a Pakistán a 480 millones de libras (955 millones de dólares) para el 2011, convirtiéndolo en el segundo mayor destinatario de ayuda británica y poniendo más énfasis en la frontera con Afganistán acosada por militantes, informó la agencia Reuters.

El aumento de la ayuda fue anunciado por el secretario de Estado y Desarrollo Internacional británico Douglas Alexander durante una reunión con el ministro de Finanzas pakistaní, Syed Naveed Qamar, en Islamabad, dijo el ministerio de Qamar en un comunicado.

«La asistencia del Reino Unido continuará enfocándose en la salud (…) y en el buen Gobierno y la reconstrucción de las áreas afectadas por el terremoto,» dijo el ministerio, refiriéndose a una región del norte del país devastada por un terremoto en octubre del 2005. «Ahora habrá un énfasis adicional en la ayuda para las áreas fronterizas tanto como para la educación, con más de 250 millones de libras disponibles para hacer que 5 millones de niños ingresen al colegio,» añadió el ministerio.

Militantes talibanes que luchan contra tropas británicas y de otros países en Afganistán tienen bastiones en regiones sin control a lo largo de la frontera pakistaní, donde militantes también planean ataques a países occidentales.

Alexander dijo que Gran Bretaña, la ex potencia colonial, había estado comprometida por muchos años en ayudar a Pakistán a luchar contra la pobreza y pretendía continuar ayudando a asegurar que la gente tenga acceso a mejor asistencia médica, escuelas y oportunidades de trabajo, señaló el ministerio.

Gran Bretaña también enviaría 50 millones de libras al Banco del Estado de Pakistán para abrir servicios financieros para personas pobres.

Esto se da en medio de fuertes críticas al tipo de ayuda que Pakistán está recibiendo de Estados Unidos, país que ha destinado 8.000 millones de dólares, de los casi 11.000 millones de dólares aportados entre 2002 y 2008, para gastos militares y sólo 100 millones de dólares para educación.

En una conferencia organizada por el grupo de estudio European Policy Centre (Centro de Políticas Europeas) el 16 de junio en Bruselas, Karl Inderfurth, quien fue subsecretario de Estado para asuntos de Asia meridional entre 1997 y 2001, reconoció: «El sector que probablemente deba recibir mayor atención está abajo en la lista de prioridades» de los Estados Unidos.

Sólo 2,3 por ciento del producto interno bruto del país se invierte en educación, la cifra más baja en la región de Asia meridional. En cambio, el gasto militar representa 3,5 por ciento. La consecuencia de la falta de fondos es que sólo la mitad de los adultos pakistaníes saben leer y escribir, en comparación con 92 por ciento en Sri Lanka y 60 por ciento en India.

La política de respaldar al presidente pakistaní Pervez Musharraf, quien se arrogó el poder tras el golpe de Estado en 1999, y a quien Washington considera un aliado fundamental en su llamada «guerra contra el terrorismo», perjudicó la imagen de Estados Unidos que tiene la población de ese país, indicó Inderfurth. El ex subsecretario mencionó una investigación del Centro de Investigaciones Pew, que elabora un barómetro de la opinión internacional, según la cual 69 por ciento de los entrevistados pakistaníes tenían una visión desfavorable de Estados Unidos, y sólo 16 por ciento, favorable.

«El hecho es que Estados Unidos ocupó un papel importante en Pakistán», subrayó. «Pero en este momento, Estados Unidos es un tanto radioactivo en Pakistán, es considerado como del lado equivocado en la historia democrática. Nos perciben como si tuviéramos una política sólo centrada en Musharraf», puntualizó.

Por su parte, el ex embajador de Pakistán en Omán y Polonia Khalid Mahmood señaló que la postura de Washington hacia su país se «basó en intereses estadounidenses a corto plazo». También arguyó que «la cooperación militar fue un distintivo de la política estadounidense hacia Pakistán». Ese país registró en los últimos años un fuerte crecimiento económico, sin embargo Mahmood describió que «la poca inversión en educación es uno de los indicadores más alarmantes» de las desigualdades. Una «elite rapaz que equivale al uno por ciento de la población domina el Estado» desde hace décadas, añadió, y sólo contribuyó desarrollar lo que él describió como «un modelo económico tipo casino». «Hubo muchas mejoras en el sector de servicios y bancario de la clase alta, pero no en el de los micro-créditos para los pobres», apuntó. «Los sectores de educación, salud, ahorros, exportaciones, recursos humanos y agricultura fueron desatendidos». Tras las elecciones que llevaron a la formación del nuevo gobierno de Pakistán a principios de este año, es fundamental que la Unión Europea (UE) aumente su asistencia a ese país, indicó Mahmood.

«Hay mucho en juego allí para la UE. Si Pakistán logra convertirse en una democracia exitosa, eso demostrará a los 1.300 millones de musulmanes del mundo y a los 20 millones que viven en la UE que la democracia funciona», añadió.

James Moran, funcionario especializado en las relaciones con Asia de la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, reconoció que «Pakistán es un país que no ha tenido mucha atención aquí en Europa o, de hecho, en Bruselas, como tendría que haber sido». Pero añadió que el bloque triplicó su asistencia a Pakistán en los últimos años. Moran señaló que la UE consideró el resultado de las elecciones de este año como un claro veredicto en favor de la democracia.Sin embargo, acotó, algunas imperfecciones del sistema político impidieron que la misión de la UE que observó el acto electoral pudiera calificar a los comicios de libres y justos. Entre las medidas necesarias para reparar las fallas, arguyó Moran, está la creación de un sistema judicial y la designación de una comisión electoral independientes, y disposiciones que garanticen que el conteo de sufragios pueda ser sometido a un escrutinio riguroso.

Fuentes: Reuters, IPS

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Gustavo Ernesto Carrizo

Experto en Implementación de Proyectos de e-Learning (Universidad Tecnológica Nacional), se desempeña como asesor en temas relacionados con Internet y desarrolla y administra distintos sitios web institucionales.

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