Europa: El Tribunal de Estrasburgo declara a los crucifijos en las escuelas una violación de los derechos de los padres


Crucifijo en una aula

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, establecido en 1950 en el marco de la Convención Europea de los Derechos Humanos, determinó que la presencia obligatoria de crucifijos en las aulas constituye «una violación» de los derechos de los padres a la educación de sus hijos.

Según se señala en  la sentencia, el alto tribunal de derechos humanos considera que la presencia de ese símbolo de la religión católica es una violación de la libertad de credo de los alumnos.

El caso se inició en 2002 cuando la ciudadana italiana nacida en Finlandia Soile Lautsi presentó una demanda ante los jueces de Estrasburgo al considerar que la escuela pública donde estudiaban sus dos hijos, de 11 y 13 años, en Abano Terme, el norte de Italia, violaba sus derechos como madre, al imponer a sus hijos la presencia de una simbología religiosa.

La corte de Estrasburgo dictaminó contra la escuela en cuestión por no considerar la libertad de padres y alumnos en este tema. Las autoridades del centro escolar se habían negado a quitar el crucifijo a pesar de un dictamen en contra de la Corte Suprema de Italia, de 2000, en el que se afirmaba que la presencia del crucifijo «viola el principio de Italia como Estado laico».

Italia ya ha anunciado que apelará la sentencia del Tribunal de Estrasburgo en relación con esta decisión. El Gobierno italiano, según la prensa italiana, sostiene que el crucifijo no es sólo un símbolo religioso sino también del Estado italiano. El juez que defiende al Estado italiano en esta causa, Nicola Letteri, anunció que presentará en breve un recurso contra la sentencia, que califica de injusta.

La lucha del laicismo ha dado un paso más en la esfera judicial. El Tribunal de Estrasburgo o Corte Europea de los Derechos Humanos ha declarado la presencia de los crucifijos en las aulas «una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones» y de «la libertad de religión de los alumnos».

La sentencia del tribunal europeo responde al recurso presentado por Soile Lautsi, una ciudadana italiana de origen finlandés, que en 2002 había pedido al instituto estatal en el que estudiaban sus dos hijos que quitara los crucifijos de las clases.

Después de numerosos intentos fallidos ante los tribunales italianos, la mujer recurrió al tribunal europeo de los derechos del hombre, le ha dado la razón y declaró la usanza italiana de exponer un crucifijo en las aulas de las escuelas públicas como una violación de los derechos fundamentales.
Ahora, el Gobierno italiano deberá pagar a Lautsi una indemnización de 5.000 euros por los daños morales sufridos. Además, se trata de la primera sentencia que la Corte de Estrasburgo emite en materia de exposición de símbolos religiosos en las aulas.

La reacción del Vaticano al respecto: «Creo que es necesario reflexionar antes de comentar», explicó el director de la sala de prensa del Vaticano, Federico Lombardi.

Actualización: Reacción del Vaticano

El Vaticano expresó su «estupor» y «pesar» por la sentencia dictada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra la exhibición obligatoria de crucifijos en las aulas, en respuesta a un recurso presentado por una madre italiana.

El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, se refirió en esos términos al fallo de la Corte de Estrasburgo en declaraciones a Radio Vaticano y a la cadena de televisión pública italiana RAI, de las que informó el Vaticano a través de un comunicado de prensa.

«La sentencia de la Corte Europea ha sido acogida en el Vaticano con estupor y pesar», dijo Lombardi, quien instantes después de conocer la decisión de Estrasburgo esta misma mañana se había reservado el derecho a la reflexión sobre el dictamen del tribunal.

«El crucifijo ha sido siempre un signo de ofrecimiento del amor de Dios, y de unión y acogida para toda la humanidad. Lamento que sea considerado como un signo de división, de exclusión o de limitación de la libertad. No es así, y no lo es en el sentir común de nuestra gente», añadió.

Para Lombardi, «es grave querer apartar del mundo educativo un signo fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y en la cultura italiana».

«La religión da una contribución preciosa para la formación y el crecimiento moral de las personas y es una componente esencial de nuestra civilización. Es erróneo y miope quererla excluir de la realidad educativa», agregó.

Según el portavoz vaticano, «sorprende que una corte europea intervenga de un modo tan profundo en una materia fundamentalmente ligada a la identidad histórica, cultural y espiritual del pueblo italiano».

Lombardi cree que decisiones como ésta no son el mejor modo que existe para hacer «amar y compartir» el proyecto comunitario europeo, que los católicos italianos, según él, han apoyado desde sus orígenes.

«Parece que se quiera desconocer el papel del cristianismo en la formación de la identidad europea, que, sin embargo, ha sido y sigue siendo esencial», concluyó.

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2 Respuestas

  1. Mario Alberto dice:

    Sugiero que cada persona lleve consigo, si lo desea, el símbolo de la religión que prefiera, exhibiéndolo si así lo desea.
    Si el lugar es público y no es de una religión en particular, no debería exhibir ningun símbolo religioso como parte de sus instalaciones, porque hacer eso, como sería por ejemplo colgarlo en la pared de un aula, implica imponérselo a todos.
    En cambio, el caso de llevar un turbante o un crucifijo sobre la ropa no impone a los demás el símbolo, sino que identifica con esa religión solo a la persona que lo usa.

  2. Entiendo que ése es el espíritu del fallo de la Corte de Estrasburgo. Ocurre que hay imposiciones religiosas que cabalgan en intenciones políticas y viceversa. Gracias por tu comentario.

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