España: El acoso laboral en las universidades

En la lista de lugares dónde el fenómeno del mobbing se extiende como una epidemia se encuentran el sistema sanitario, el Ejército, la Administración Pública y, por supuesto, la Universidad. La ausencia habitual de responsabilidad y la impunidad de las actuaciones de los acosadores son factores fundamentales para que esta situación la padezcan cada día más trabajadores.
Son ámbitos laborales con una estructura muy rígida, con niveles de jerarquía verticales donde la consecución de los objetivos son comunicados como si fueran órdenes y no hay posibilidad de intervenir durante la toma de decisiones. Esta organización perjudica a los trabajadores que más destacan por su eficacia pues son vistos por sus superiores como una amenaza a su estatus y se dedican a hacerles la vida imposible.

En el caso concreto de la Universidad destacan informes con el presentado por las universidades gallegas que refleja que el 25% del personal sufre mobbing. En estas cifras destacan los funcionarios y las mujeres como los más perjudicados (el 70% de las víctimas son femeninas).

A nivel nacional se publicó un estudio en el 2003, el primero que incluía al personal de administración y servicios ponía de manifiesto que el 83’6% de los encuestados sufría estrés crónico o burn out y que el 43’36% de las víctimas son miembros del personal de administración y servicios. Según el profesor de Psicopatología de la Universidad de Murcia, José Buendía, la estructura organizacional de la universidad es «obsoleta», son «organizaciones rígidas y altamente burocratizadas» con «grandes vacíos de poder» y donde algunas personas asumen competencias que no les corresponden.

La estructura organizativa de la universidad establecida en departamentos permite que no exista un responsable claro que asuma las responsabilidades de las acciones emprendidas y muchas veces la persona encargada de desempeñar la función de dirección suele ser un gestor que funciona a base de votos y nombramientos y que no suele tener que justificar sus actuaciones más que de una manera formal. Estas son las causas que, con el tiempo, dan lugar a la creación de normas implícitas y estructuras de poder informales y paralelas que perduran más allá de los mandatos de los claustros universtarios. Al final actuaciones tipificadas como acoso se acaban viendo como algo normal y no se cambian.

Un estudio realizado por el profesor Iñaki Piñuel en la Universidad de Alcalá y centrado en el colectivo docente refleja que más de la mitad del profesorado habían afirmado ser víctimas del mobbing y son precisamente los agredidos los que se piensan que son los que desencadenan la situación por la que pasan. Un 17,3% de los acosados creen serlo por no haberse sometido al chantaje, un 15,8% atribuye su calvario a las envidias o celos profesionales despertados en sus compañeros y un 11,5% opina que su persecución se inició después de solidarizarse con terceros.

Según un informe, presentado en unas jornadas sobre Acoso moral en el ámbito laboral de la Universidad de Valladolid celebradas el 3 y 4 de marzo de 2006, se pone de manifiesto que el 25% de los trabajadores de Castilla y León sufre mobbing y una de las conclusiones a las que se han llegado en estas conferencias es que es necesario detectar posibles actitudes ilícitas en los diferentes centros de trabajo como pueden ser la agresión verbal o psíquica y denunciarlas para evitar que estas acciones se generalicen.

Las asociaciones sobre mobbing evidencian que el porcentaje de agredidos que acuden a la justicia para intentar solventar la situación es casi insignificante. Según la Asociación Gallega contra el Acoso Moral en el Trabajo (AGACAMT) tan sólo el 10% de las personas que recurren a ellos para explicar lo que les sucede se decide a denunciarlo ante los Tribunales. La mayoría busca otras soluciones como pensiones o nuevos trabajos.

Las Universidades por su parte buscan soluciones organizando jornadas como las que realizó la Universidad de Zaragoza el mes de febrero de 2006 que tenía como título Hostigamiento socio-laboral, argumentos para afrontarlos. En las conferencias que dieron los expertos en psicoterror o acoso laboral se ofrecían recursos para prevenirlo y erradicarlo.

Por otro lado, la Universidad de Córdoba (España) aprobó recientemente un protocolo de actuación para proporcionar apoyo institucional a las víctimas en el que se ofrece protección a la identidad de las víctimas para que puedan denunciar sin temor a represalias por parte de los acosadores.

¿Y por casa?

Mientras eso pasa en España, en Argentina preocupa el hecho de que siete proyectos sobre mobbing perdieron estado parlamentario en el mes de marzo como consecuencia de no prosperar su trámite en el Congreso.

Se trata de iniciativas que, en su mayoría, fueron ingresadas en el período legislativo de 2006 y no han logrado ni siquiera dictamen en comisión. Por este motivo, caducaron al haber transcurrido más de dos años desde su presentación.

Pretendían regular la figura del acoso moral en las relaciones del trabajo privado, público y otros ámbitos como el educativo.

Las figuras de “mobbing”, acoso o violencia laboral son muy recientes en la Justicia argentina y surgieron de la propia doctrina de los jueces, ya que no están reguladas por ley.

Los especialistas definen el mobbing como una forma de violencia psicológica en el lugar de trabajo. Explican que un ambiente de trabajo hostil puede hacer imposible la continuación de la relación laboral.

Dentro de ese marco conceptual, la figura incluía desde el acoso moral, psicológico o sexual, las injurias y los malos tratos hasta la discriminación.

En todos los casos estas iniciativas incorporaban el mobbing como una injuria laboral susceptible de generar un despido sin causa; disponían la extensión de responsabilidad del empleador por los casos de acoso que protagonicen terceros dentro de la empresa y consagraban la imposibilidad de despedir a un empleado que denuncie una situación de persecución dentro de su ámbito laboral.
Fuentes: Infobae y Universia.es

Posts Relacionados:

  • No Hay Posts Relacionados

Gustavo Ernesto Carrizo

Experto en Implementación de Proyectos de e-Learning (Universidad Tecnológica Nacional), se desempeña como asesor en temas relacionados con Internet y desarrolla y administra distintos sitios web institucionales.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.