En la provincia de San Juan prohíben el uso de teléfonos móviles en las escuelas

Sarmiento alguna vez sostuvo que las comunicaciones convertirían al mundo en «una familia sola y un barrio», a partir de la fascinación que le generaban la telegrafía y sus promesas de progreso.

«Asistimos, pues, a la inauguración de un tercer nuevo mundo; el mundo transparente, visible a un tiempo desde todos sus puntos, la humanidad sintiendo en cada pueblo la repercusión instantánea de las sensaciones sentidas en los otros por los nervios sensorios de que ha sido dotado el globo” (Domingo Faustino Sarmiento, Obras completas, Ed. Luz del Día, Bs. As., tomo 21, p. 103-104).

Sin embargo, la información y la comunicación parecen ser una pesadilla para las autoridades educativas de la provincia natal de polémico prócer. En Diario de Cuyo, matutino de la provincia natal del gran ensayista, pedagogo y político, se informa en la edición del viernes 27 de junio de 2008, que el Gobierno de la provincia promulgará una ley mediante la cual, «en todas las escuelas de la provincia, estatales y privadas, estará prohibido usar reproductores de mp3, mp4, agendas electrónicas y aparatos similares adentro de las aulas. La medida, en realidad, lo que hace es actualizar la ley 7656, vigente desde hace poco más de dos años y medio, que prohibe a los alumnos usar celulares durante las clases.»

Claro que ahora la prohibición alcanza a los profesores, a fin de «hacer más justa la medida». Según el diputado oficialista Roque Elizondo, autor del proyecto de ley, «si los estudiantes usan este tipo de aparatos en el aula, se distraen, interrumpen el aprendizaje y hasta hacen trampa en las evaluaciones». En lugar de adaptar los recursos pedagógicos a los tiempos, se apela a las prohibiciones para mantener un sistema educativo que demuestra estar anquilosado y es incapaz  motivar y atraer la atención de los jóvenes y niños.

Esta ley surge en medio de protestas de estudiantes de las zonas cordilleranas que se niegan a ir a clases por no tener calefacción en las escuelas, donde para esta época hay temperaturas de -10º.

En la misma edición del Diario de Cuyo se sostiene que en uno de los establecimientos mencionados: «Los 15 alumnos de 8vo año, para paliar el frío, meten una maceta a la sala, ponen leña y prenden fuego. Los padres seguirán manifestándose en la escuela y los alumnos no asistirán. El reclamo seguirá hasta el miércoles, y si no hay una solución, dijeron, tomarán la escuela».

Hace unos días comentábamos la incoherencia estructural que se manifestaba en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en donde coexistían proyectos de incorporar tecnologías avanzadas en el sistema educativo metropolitano y falta de gas y calefacción en general en 50 escuelas. Felizmente, San Juan no tiene estas discrepancias y las condiciones decimonónicas en lo que hace a confort y comunicaciones en las escuelas, son integrales.

En todo el país

Hay que reconocer que este tema de la prohibición de celulares en las escuelas es un fenómeno nacional y la polémica que lo acompaña, también. Varias jurisdicciones han dictado normas al respecto, y donde no hubo letra impresa, muchas escuelas, por decisión personal de directivos y docentes, vetaron el uso de telefonia móvil en las aulas.

En marzo de 2006, el sociólogo Luis Alberto Quevedo decía en La Nación que «El uso cada vez más extendido de teléfonos celulares implica un rotundo cambio tecnológico y cultural. El nuevo entorno y las prácticas que promueve representan un desafío para el mundo escolar. No sólo porque los jóvenes se socializan cada vez más en esta segunda naturaleza que son las tecnologías, sino porque muchos de sus efectos -formas de la escritura, cambios en la percepción del tiempo y nuevos formatos culturales- no condicen con la actual estructura de la escuela»

Sostenía además que «La insuficiente alfabetización digital de los docentes es un problema. Ha habido progresos, pero no alcanzan. Las escuelas argentinas no tienen el equipamiento que se requiere, sobre todo las escuelas del Estado. Todavía la computadora está ligada al gabinete de computación. El gran desafío es romper ese esquema según el cual la señorita Marta tiene la llave del gabinete y sólo lo abre los martes y jueves de dos a tres de la tarde para pasar a un modelo en el que los chicos incorporen Internet y las nuevas tecnologías en el aula. Desde el punto de vista del acceso, de la conectividad, la Argentina no está mal posicionada en el mundo -el 25 por ciento de los argentinos tiene acceso a Internet-, pero sí estamos mal en equipamiento, porque sigue siendo selectivo, para la gente de mayores ingresos. Por eso yo digo que los videojuegos y la telefonía celular son un modo de acceso. Educan, familiarizan con la tecnología digital a la gente de sectores populares. Creo que es muy necesario diseñar políticas públicas para crear rutas de equidad y acceso. El mercado sólo hace inforricos e infopobres».

Educar en el mundo o cerrar las puertas de las aulas y apagar los celulares para mantener intacto el divorcio entre la formación administrada y la vida. Tal parece ser la curiosa alternativa en la que se debaten los gobiernos y las autoridades escolares.

Posts Relacionados:

  • No Hay Posts Relacionados

Gustavo Ernesto Carrizo

Experto en Implementación de Proyectos de e-Learning (Universidad Tecnológica Nacional), se desempeña como asesor en temas relacionados con Internet y desarrolla y administra distintos sitios web institucionales.

También te podría gustar...

3 Respuestas

  1. Ana Guevara dice:

    Gustavo, excelentes reflexiones acerca de algo que nos preocupa a muchos docentes. ¿Alguien sabe si los docentes de esa provincia van a poder usar pendrives? ¿Y laptops? ¿Y los que tengan un mp3 o mp4 para uso en el aula, como es mi caso, que soy Profesora de Música? Prohibir siempre es más fácil que ponerse a pensar. Saludos.

  2. Juan M Cuneo dice:

    Quienes nos venimos desempeñando en las aulas deberíamos advertir al diputado autor del proyecto y a sus pares que ayudaron a aprobarlo, asi como a las autoridades ministeriales y educativas, que existen otros recursos tecnológicos para copiar o distraerse en clases: làpiz (o boligrafo) y papel. Con estos elementos se pueden desarrollar sofisticados mecanismos para el plagio (se los conoce como «machete» en la jerga estudiantil) y la distracción (intercambio de mensajes en clave, en clase). Así que desde aquí sugiero que se considere prohibir tambièn esos peligrosos recursos, limitando el proceso de enseñanza y las evaluaciones a la forma oral ùnicamente.

  3. Juan Manuel, el problema va a ser prohibir la imaginación, que es el recurso más usado para evadirse de algunas clases.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.