Composición: «¿Qué hice en las vacaciones?»

Argentina: Demasiadas provincias que tenían programado el comienzo de clases para esta semana, afrontan conflictos salariales con los docentes. Demasiadas para ser ésta una casualidad, más bien se nota la profundización de un problema estructural que, por supuesto, es aprovechado políticamente de diversas formas en un año clave de renovación parlamentaria. Incluso por aquellos que son responsables históricos del deterioro de la educación en la Argentina.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, Salta, Catamarca, Chaco, Santiago del Estero, Neuquén, Chubut y Santa Cruz se ven afectadas por paros docentes, en reclamo de un aumento salarial. En Río Negro, donde las clases deberían haber comenzado el 23 de febrero, los maestros decidieron un paro por tiempo indeterminado y complementan la protesta con marchas y cortes de rutas. Las medidas de fuerza de los gremios docentes, según las respectivas jurisdicciones, van desde las 24 hasta las 72 horas.

Las demandas de salario son sólo una parte, la más urgente, de un problema que cíclicamente eclosiona en esta parte del año. A la evidente inequidad remunerativa que enfrentan los trabajadores de la educación, se le suma que una gran mayoría de docentes carece de estabilidad laboral, enfrentan condiciones de hacinamiento para ellos y sus alumnos; la formación profesional en muchas provincias se ha degradado para convertirse en una carrera por acumular certificados de cursos de lo más heterogéneos, a fin de «ganar puntos» a la hora de las clasificaciones para ascensos. Si a eso se le suma la descalificación de la autoridad del docente, a través de presiones de padres y alumnos con permanente intervención de los mass media publicitando variopintos escándalos que no siempre son tales, las condiciones de trabajo se convierten en extremadamente duras.

Mientras no se redefinan los criterios de coparticipación federal para que todas las provincias puedan afrontar el compromiso que tienen con la educación, y no se enfrente con un presupuesto racional cada año lectivo, no se avanzará en la solución de este problema. Y mientras no se preserve la dignidad profesional de los maestros y profesores, la docencia será vista, por muchos, sólo como un refugio para los que no tienen algo mejor.

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Gustavo Ernesto Carrizo

Experto en Implementación de Proyectos de e-Learning (Universidad Tecnológica Nacional), se desempeña como asesor en temas relacionados con Internet y desarrolla y administra distintos sitios web institucionales.

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