Argentina: Colegios católicos de Mendoza aconsejan no vacunar a las niñas contra el VPH


Hace unas semanas mencionábamos en nuestro programa de radio que un grupo de obispos canadienses se pronunciaron en contra de la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). El más radical fue Frederick Henry, Obispo de Calgary, quien prohibió que en su diócesis se vacunara a las niñas contra el VPH, pues eso era una invitación a pecar. Prevenir el cáncer de cuello de útero vacunando a niñas de 11 años, fue interpretado como una puerta abierta a la promiscuidad.

La estupidez es tanto o más contagiosa que el VPH y habría llegado a la Argentina la admonición religiosa a un acto de medicina preventiva.

El jefe del Programa Provincial de Inmunizaciones de la provincia de Mendoza, Rubén Cerchai, advirtió que “en algunos colegios religiosos estamos teniendo dificultades para colocar la vacuna contra el papiloma virus. Les dicen a los vacunadores que pongan todas las del calendario oficial menos ésa”.

En declaraciones al Diario Uno de Mendoza, desde el Consejo de Educación Católica negaron una normativa que prohíba que las niñas sean vacunadas, aunque reconocieron que “si hubiese ocurrido así, cada comunidad educativa es autónoma para tomar esa decisión”.

En Canadá aquellos padres informados y con recursos, que quieren protejer a sus hijas, pueden adquirir la vacuna; no así quienes carecen de dinero y conocimientos sobre los riesgos de contraer la enfermedad.

En el caso de Mendoza, no se puede hacer nada para revertir esta situación en el marco de la vacunación en los colegios, ya que las escuelas son un medio a través del cual el Ministerio de Salud llega masivamente a la población infantil, pero no puede prohibir ni obligar acerca de la aplicación de una vacuna. Son los padres los responsables de firmar la autorización de esta medida y sobre ellos actúan las autoridades de las escuelas que se oponen a esta vacunación, sugiriéndoles que no firmen el consentimiento para la inmunización y solicitando directamente a los vacunadores que no la apliquen.

Lo único que queda es concientizar a los padres para que lleven a sus hijas a los vacunatorios y hospitales públicos. Desde 2011 en la Argentina todas las niñas de 11 años tienen acceso a la vacuna contra el VPH (Virus del Papiloma Humano) para prevenir el cáncer de cuello de útero y la vacuna fue incorporada al Calendario Nacional de Vacunación de manera gratuita y obligatoria, tengan o no cobertura de obra social.

Cada niña debe recibir 3 dosis y las 3 son necesarias para que la vacuna sea efectiva. Luego de la primera dosis, la segunda debe aplicarse al mes y la tercera a los seis meses.

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Gustavo Ernesto Carrizo

Experto en Implementación de Proyectos de e-Learning (Universidad Tecnológica Nacional), se desempeña como asesor en temas relacionados con Internet y desarrolla y administra distintos sitios web institucionales.

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